Los vanos intentos de crear una cultura alternativa -dentro del sistema- motivan el presente artículo. No es la primera vez (ni será la última), que nos encontramos con movimientos cuya finalidad es ser una alternativa al sistema en todo el sentido del término y que, pretendiendo ser un desvío marginal en el proceso cultural y social termina, en el mejor de los casos, siendo absorbida inevitablemente por el mismo: Grupos neonazis locales que predican la superioridad frente a otros mientras ellos mísmos son la quintaescencia de lo limítrofe en términos intelectuales; intelectualoides que se dicen poseedores de la más avanzada construcción artística, mientras sus creaciones son una pálida copia de las vanguardias de los años 20; veinteañeros seguros-según ellos- de saber "Pa'onde va la micro",mientras toman una para llevarlos a una "manifestación"que pretende no usarlas porque contaminan mucho; supuestos revolucionarios que se pasean tranquilamente con una polera del Ché comprada en una tienda subsidiaria del imperialismo,mientras toman CocaCola....etc.El sistema se ríe de los vanos intentos de sus súbditos, y ha trazado de antemano el itinerario del fracaso.
Tanto la conciencia gregaria como la alteridad son absorbidas por la marcha niveladora del sistema; el resultado es que el hombre, si vive tranquilamente bajo su regazo, no es mas que una parte de su engranaje o, si es su "enemigo",es solo un producto de consumo.

